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Bienvenido otoño

A pesar de que ya ha llegado el otoño, las temperaturas veraniegas no nos han dicho adiós. Las olas de calor siguen atravesando Europa para dejar máximas que no se vivían desde hace décadas.

Agosto ha registrado las mediciones meteorológicas más cálidas que se recuerdan desde la segunda mitad del siglo XIX. La media de nuestros termómetros ha sido 0,35ºC más elevada que el mismo mes durante los años 1981 – 2010, según informó la Organización Meteorológica Mundial.

El verano se ha prolongado en toda Europa dejando olas de calor, sequía, lluvias que han dañado pueblos y ciudades o incendios forestales.

A nivel mundial, este pasado mes de agosto ha sido el cuarto más caluroso en la historia de los registros instrumentales. Tanto los servicios meteorológicos como los expertos, afirman que se trata de una evidencia más del cambio climático.

Para prevenir todas las situaciones que puedan devenir de este fenómeno meteorológico, dichas instituciones afirman que: “Nuestra sociedad debe prepararse para un cambio de clima, con anomalías más persistentes que pueden incluir olas de calor, inundaciones o fenómenos extremos. Ello exige una alerta temprana sobre estos sucesos, planificar la adaptación en la sociedad y reducir las emisiones” de gases invernadero.

CAMBIO CLIMÁTICO

Muchos expertos sospechas que el cambio climático puede afectar a las condiciones atmosféricas, desplazando las bajas presiones.

El cambio climático no anula los factores que rigen a la atmósfera, pero sí los intensifica, provocando altas temperaturas o precipitaciones intensas.

En resumidas cuentas, tanto las instituciones meteorológicas como los estudiosos en la materia, prevén que la tendencia que hemos experimentado este verano de 2018 se convierta en una tendencia habitual, provocando veranos más calurosos y más tardíos. El verano llegará más tarde pero se quedará más tiempo a nuestro lado.

En cualquier caso, nuestro planeta nos está hablando, nos trata de decir que es importante que todos aportemos nuestro granito de arena para cuidarlo y respetarlo.

A pesar de que como ciudadanos no podemos tomar las determinaciones que limitarían o reducirían las emisiones de CO2 en nuestro planeta, si podemos concienciarnos de la necesidad de reciclar o consumir únicamente aquellos envases que sean realmente necesarios en nuestra vida doméstica.