toledo contado en leyendas

Toledo contado en leyendas

Toledo es una ciudad rodeada de belleza, magia, misterio y muchas leyendas que nos cuentan su historia.

Como toda leyenda, esta historia tiene amor, desamor y muchos obstáculos por derribar. La leyenda del Cristo de Calatrava se remonta a los tiempos del rey Alfonso VIII, momentos antes de dirigir una expedición contra los árabes y que como escenario escogió uno de los callejones más típicos toledanos. Un lugar cercano al Alcázar y en que hoy encontramos un pedacito de Toledo y Bécquer.

Antes de partir, el rey organizó una gran fiesta, una noche en la que damas y caballeros lucían sus mejores galas para disfrutar del atrezo.

De entre todas las mujeres, sorprendió la belleza de una joven dama llamada Inés. Alonso y Lope de Sandoval quedaron de inmediato cautivados por ella y por su puesto su rivalidad será protagonista en esta historia.

Cuentan que durante la celebración, a la joven dama se le calló un guante y ambos caballeros corrieron raudos a recogerlo para entregárselo y tener un momento a su lado. Como podéis imaginar el problema es que los dos pretendientes cogieron el guante al mismo tiempo, cada uno de un extremo y ni Alonso ni Lope querían renunciar a la ocasión.

Todos los asistentes se percataron de la escena y conocedores de que los dos jóvenes habían declarado su amor a doña Inés, el rey se vio obligado a intervenir. Cogió el guante y se lo devolvió a la dama, no sin antes advertir a los galanes que si no tenían cuidado, algún día verían ese mismo guante manchado de sangre.

Los amigos de los dos caballeros solo veían una forma de terminar con la disputa, los dos jóvenes debían batirse en duelo para conquistar a Inés. Al terminar la celebración y en un lugar más apartado, pelearían por el amor de la joven.

Encontraron una calle con un pequeño ensanche, muy próxima a Zocodover, y que además estaba iluminada por un candil. Sin mediar palabra, ambos jóvenes se batieron en duelo.

Según cuenta Becquer el problema es que cuando sus espadas se cruzaban la luz del candil se apagaba y no pasaban breves ratos a la sombra, sin poder verse, hasta que sola la luz volvía. Este hecho extrañó mucho a los dos muchachos, pero aun así persistieron en su empeño. Al final, la luz se apagó y no volvió a encenderse, ya que una ráfaga de aire derribó el candil.

Los jóvenes, entendieron este hecho como una señal divina, quizás era un mensaje que para buscasen otra forma de terminar con el problema. Decididos, partieron rumbo a la casa de doña Inés, dándole a ella la posibilidad de elegir.

Para su sorpresa, al llegar al balcón de su casa, vieron a un hombre bajando por él despidiéndose de la dama en tono amoroso. Ante tal situación, los jóvenes comenzaron a reírse y comprendieron que doña Inés nunca estuvo interesado en su amor.

Al día siguiente, La reina y las damas de la cortes acudieron a Zocodover para despedir a las tropas. En ese momento los dos caballeros pasaron por delante de Inés, que para su sorpresa no se habían batido en duelo y todavía compartían las risas de la noche anterior. Ella enseguida comprendió lo ocurrido y agachó su cabeza algo turbada por la situación.

En este caso la historia tuvo un final menos trágico y por supuesto todos los personajes de la historia pudieron continuar sus andanzas.

Toledo es una ciudad envuelta en misterio, mágico y con un toque nostálgico que no deja indiferente a aquellos que nos visitan o a los propios toledanos cuando descubrimos los secretos que nos cuentan las calles de nuestra preciosa ciudad.